Traducciones

Quiero aclarar que todas las traducciones aquí son hechas a partir de traducciones en inglés, yo no sé coreano, aparte de annyong~ y buing buing, y además no es un traducción literal si no que trato de adaptarla lo mejor posible al sentimiento de la canción para que así se entienda mejor su mensaje.

CUALQUIER CANCIÓN QUE BUSQUEN Y QUE NO LA TENGAN, LA PUEDEN PEDIR. HARÉ LO QUE PUEDA PARA SUBIRLA LO ANTES POSIBLE.

Más abajo puedes buscar las traducciones por grupo. Para algún cantante solista que se encuentre en algún grupo hay que buscar por el nombre del grupo y abajo de éste se encontrarán los integrantes de los que haya traducciones.

Para alguna canción en especial recomiendo usar la herramienta de buscar que está arriba de Bitto (Sí, antes era Jackson y sí, es el del icono xd).

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21 de junio de 2010

Predico un Alboroto 17

Al volver del viaje las cosas habían cambiado.
Max ya no se habla con Kath y eso ya todo el mundo estaba enterado.
Los tres amigos volvieron a ser más unidos. Sue, Colin y Max siempre estaban juntos divirtiéndose, de repente también se unía Collie que era la amiga más próxima que tenía Sue.
Los meses pasaron rápido entre todos los trabajos, por lo que Max estaba preocupado. No había tomado atención en ninguna clase y al dar las pruebas le había ido mal. Su cabeza estaba siempre entre las nubes o si no estaba demasiado feliz como para tomar atención y se distraía fácilmente haciendo cambiar de tema al profesor. Ya todos lo conocía como el payaso de la clase y él no negaba que lo fuera.
Colin había estado conversando más con Collie que se mostraba muy amigable con él, por lo que siempre eran tema de burla desde Max. Ellos se ponían colorados, pero no decía nada. Sue se reía y les decía que harían una linda pareja y que no tenían que tomar en cuenta los comentarios de los pesados, refiriéndose a Max que la miraba con el seño fruncido.
-¿Puedo ser el padrino de boda cuando se casen? -soltó Max y la pareja casi se atraganta con la comida. Sue le pegó en el hombro y lo hizo callar.
-Si sigues molestándolos yo te molestaré a ti -lo amenazó ella y el chico se puso a reír.
-¿Con que me vas a molestar? -inquirió tomando un poco de bebida.
-Con...
-Con Rose -dijo una chica desde atrás. Era Kath que les sonreía maliciosamente. Ella ya no se juntaba con ellos, pero siempre que podía se burlaba de Max en clases, riéndose de que no sabía las respuestas o de que le iba mal en la mayoría de las pruebas, logrando salvar solo algunas, pero eso no era suficiente.
Esta vez Max la miró sorprendido. El nunca le había hablado a nadie sobre Rose, eso solo lo conocía su familia y sus amigos de Portland. ¿Cómo podría saberlo ella?
-No me molesta que me hablen de ella -dijo el chico mirándola sin temor. La rubia le sonrió y continúo hablando sobre su ex.
-Me contaron que tiene un novio en Irlanda. Que están juntos desde que ella volvió. Comenzaron una relación a las pocas semanas y se olvidó de inmediato de ti. Al parecer no eres importante.
Max la ignoró y siguió comiendo en el silencio de sus amigos. Todos quedaron impresionados ya que o sabían que Max había tenido una novia, ni que ella lo había dejado. Kath se rió y se fue con sus amigas diciéndole a Max.
-Que tengas un lindo día, Maxy. Espero que subas tus notas, sería una lástima que quedaras repitiendo. O tal vez así tus padres te lleven a otro lugar... tal vez te lleven a Irlanda a estudiar.
Pero aún así él no la miró. Ignorarla había sido difícil. Y le enfurecía que dijera algo que no era cierto, hacía creer otras cosas.
¿Cómo se llegó a enterar?
Esa preguntar le recorrió la mente en todo el día. Estuvo distante y Sue no quiso sacarlo de su burbuja por miedo a que estuviera enojado. Esa tarde al salir del colegio, como era viernes, decidieron ir a dar una vuelta por la plaza. Solo quedaba una semana para salir de vacaciones de invierno, por lo que todos estaban tranquilos, ya que no tenía trabajos que hacer ni más pruebas que dar.
-Colin, ¿que te regalaron tus padres para tu cumpleaños? -le preguntó Collie cuando se sentaba en la banca más próxima. Colin miró a Max y se rieron.
-Ah, déjame adivinar -dijo Sue sentada al lado de su amiga- Max te pegó lo del skate y tus padres te regalaron una tabla.
-¿Cómo supiste? -actuó sorprendido Colin y todos se pusieron a reír- Espérenme, ya vuelvo.
Colin se fue corriendo hacia su casa que no quedaba nada lejos, a buscar su skate. Mientras Max se quedó dando vueltas en el suyo y haciendo un par de trucos que las chicas le aplaudían. Cuando él se alejó, Sue y Collie se pusieron a conversar.
-Si se nota que le gustas -le decía la morena sonriendo.
-¿Tu crees? -preguntaba tímida su amiga.
-Te lo firmo si quieres.
-Bueno, pero yo no se que hacer. Tiene que ser él el que dé el primer paso. Soy demasiado tímida. ¿Me puedes ayudar?
Sue la miró. Ella tampoco tenía experiencia en el amor. Solo amores imposibles que estaban haciendo trucos en la plaza alejados de ellas.
-Yo tampoco se mucho sobre eso.
-¿Tampoco has dado tu primer beso?
-No, todavía no. Pero no me preocupa. Algún día llegará -le sonrió mirando a la nada.
-¿Aún te gusta ya tu sabes quien? -le preguntó Collie mirando a Max a lo lejos y a Colin que se había unido a él, pero que recién estaba aprendiendo.
-¿Tanto se nota?
-Bueno... yo soy tu amiga, por eso lo noto -Sue le sonrió y miró a los chicos que reían ya que Max se había caído y botado a Colin- Recuerdo uno de los primeros días de clases. Te vi con él, ya que eres del comité de bienvenida. El estaba sacando algo de casillero y no sé que te preguntó, pero tú te pusiste colorada y nerviosa, por lo que te salude como para cambiar el tema.
-Si, lo recuerdo. Me había preguntado si creía que era guapo.
-¿Qué le dijiste?
-"Tener los ojos verdes tal vez te ayude, pero no eres de mi tipo" -lo recordaba perfectamente
-¿Y estabas en lo cierto?
-En realidad, en ese momento era cierto. Mi tipo era el chico tierno y tranquilo, Max era todo un conquistador y muy extrovertido.
-Tal vez por eso todas las chicas estaban detrás de él a principio de año. Luego de lo de Kath, las más inteligentes se alejaron y otras se aburrieron de él.
-¿Las más inteligente se alejaron? ¿Cómo es eso? -preguntó confusa Sue- ¿Me estás llamando estúpida?
-No, por si lo recuerdas tu también te alejaste de él cuando comenzaron a salir -Collie le sonrió-. Y luego de eso algunas chicas no quisieron acercarse a él porque no querían terminar como Kath. Otras lo ven como un amigo gracioso y a otras todavía les gusta.
-Buena observación.
-Bueno soy callada, pero no tonta -ambas rieron.
-¿A ti te gustaba?
-No, es tuyo, mujer. A mi me gusta otro -Collie miró hacia Colin y Max que iban hacia ellas.
-Gracias -Sue abrazó a su amiga y esta le respondió su abrazo.
-¡Quiero tanto a esta mujer! -dijo Sue cuando sus amigos llegaron.

Predico un Alboroto 16

—¡Es que es imposible—decía la rubia llorando—. No puede responderle así a una mujer.
—Pero si sabes lo que ya les hizo a otras chicas ¿por qué pensaste que no te iba a pasar a ti?
—Es que… al conocerlo recién no parece el chico del que hablan, pero luego cuando menos los esperas, te das cuenta que sigue siendo el mismo.
—¿Por eso llegó aquí? —preguntó su amiga.
—No lo sé, creo que era como una especie de rebelde y sus padres no lo soportaba así que lo trajeron aquí para deshacerse de él.
—Eso es triste.
—¡No! Lo tiene merecido. Lo odio.
—Solo lo odias por lo que te hizo. A ti te gustaba y tú no le gustabas a él.
—Cállate —le ordenó Kath. Escucharlo era aún peor—. Si no va a estar conmigo no va a estar con nadie.
—No voy a decir nada mejor —dijo su amiga antes de que Kath se enojara con ella otra vez.
—Piensas que nunca va a estar conmigo, es eso ¿no?
Su amiga afirmó con la cabeza y ambas guardaron silencio.
—¿Cómo será en la cama? —soltó de repente la amiga y Kath se largó a reír.
“Calientes” se decía Sue antes de marcharse a dormir.
—No lo sé… pero…
—Te gustaría averiguarlo —dijo su amiga y se puso a reír.
—Aparte de eso —dijo Kath afirmando— Pero de seguro que no es virgen.
—Las apariencias engañan.
—Si claro, y yo soy Hannah Montana —Kath miró a su amiga y ambas se pusieron a reír.

Acostada en su cama, mirando el techo, Sue escuchó un sonido en su ventana. Miró hacia ese lugar, pero no había nada. Iba a cerrar los ojos otra vez, cuando siente el mismo ruido, pero esta vez al mirar vió un papel pegado en la ventana que decía.
“Sale, por favor”.
Conocía muy bien esa letra como para dudar de quien se trataba. Se puso en un abrir y cerrar de ojos de pie y buscó un abrigo y unas botas y salió en silencio de la cabaña. Pero no había nadie afuera.
—Vamos, sal —dijo cansada Sue. Por muchas ganas que tenías de estar con él, de todos modos tenía sueño—. No estoy para juegos, Max.
De repente sintió unas manos tapar sus ojos y su voz susurrando en su oído.
—Yo quería jugar.
Además del escalofría que le recorrió la columna, no pudo evitar pensar en la conversación que había escuchado de Kath y su amiga.
Tocó sus manos para retirarlas de sus ojos y él no opuso resistencia y se volteó para verlo de frente.
Sus ojos verdes eran igual de hermosos que siempre y tenía esa misma mirada perdida que en la tarde al caer al lago. Sus manos seguían entrelazadas.
—Estás congelado —le dijo preocupada.
Max reaccionó de su mirada perdida y sus mejillas se ruborizaron. Su mirada bajó a sus manos y respondió:
—No es nada.
Sue río levemente por el comportamiento inusual del chico y este la miró tratando de averiguar la razón de su risa.
—En denante ni te inmutaste cuando Kath te acariciaba y ahora… —pero no puedo seguir hablando. El chico miró el suelo nuevamente.
—Es diferente.
—Claro. Ella es rubia y yo no. Ella tiene ojos azules y yo no. Ella es delgada y…
—Y tú no —completó Max en una sonrisa— ¿Estás celosa?
—No, ¿por qué lo estaría?
—Por nada. No hay ninguna razón para que estés celosa. Tú eres mí
amiga y ella no.
—Aww —dijo Sue nerviosa y rió levemente.
Quería abrazarlo, pero no se atrevía, así que cambió el tema.
—¿Para que querías que saliera?
—Por nada. Solo quería verte.
—Aww —repitió Sue riendo más tranquilamente. Era un tierno este chico. Y al pensar en eso nuevamente recordó la conversación.
“Al conocerlo recién no parece el chico del que hablan, pero luego cuando menos los esperas, te das cuenta que sigue siendo el mismo”.
Y era verdad. No parecía el chico capaz de lo que Kath decía. No parecía el chico que podría poner en problemas a alguien solo por gusto y tampoco parecía el chico que podría jugar con sus sentimientos.
—¿Por qué esa cara? —preguntó Max mirándola. De felicidad pasó como a preocupación.
—No nada…
Max solo la miró y ella hablo.
—Bueno, pensaba en algo.
—¿En qué?
—Es que, me preguntaba por qué llegaste aquí.
—Es un viaje de curso —rió Max y Sue respondió esa risa.
—Si, lo sé, pero me refiero aquí, a Halls Creek.
El chico se quedó el silencio y comenzó a caminar en dirección al bosque. Sue iba detrás de él a una distancia de unos dos metros. Tal vez no debería haber preguntado eso.
—No me respondas, si quieres —dijo Sue. Max la miró.
—No, no es eso. Mis padres creían que me estaba haciendo mal juntarme con los chicos de mi escuela. Había cambiado al llegar allí. Y quieren que cambie mi actitud, por lo que me mandaron aquí.
—Así que te irás —dijo tristemente Sue.
—Supongo que algún cambiaré y me iré.
La morena miraba el cielo y él no podía despegar la mirada de sus ojos. Que aún que no lo estuvieran mirando a él, parecían los ojos más hermosos que alguna vez vio. Instintivamente supo que ella no quería que se fuera y él tampoco lo deseaba, se quería quedar, para estar con ella, para tener una amiga.
Ella le daba la espalda, seguía mirando las estrellas que se escondían entre las copas de los árboles. Max se acercó por detrás y rodeo su pequeño cuerpo con sus brazos descansando la cabeza en su hombro.
Sue no supo que hacer, pero era la mejor sensación que pudo sentir. Era cálido y delicado, suave y con un poco de miedo de hacer lo equivocado. Ella lo miró y le sonrió. Estaba tan cerca que al mirarlo rozó su nariz con la de él y apoyo la cabeza en su hombro volviendo a mirar las estrellas. Sintió sus labios en su mejillas y las mariposas en su estomago.
—Ya basta, Max —le dijo con una pequeña sonrisa.
—Lo siento —respondió tímido Max.
Era increíble como cambiaba con ella. Su comportamiento era más temeroso, más delicado. El chico se separó, pero ella le tomó la mano para que no se alejara.
—Sigues congelado.
—Estoy bien.
“No lo estas” le dijo su mirada y el sonrió.
—Vamos, tienes que dormir —agregó él y juntos caminaron de la mano hacia la cabaña.
—Duerme bien —le dijo y le dio un beso en la comisura de los labios.
—Adiós —fue lo único que pudo decir por los nervios.
—Sueña conmigo.
—Claro.
Y de seguro que eso iba a ser.

Predico un Alboroto 15

Era una noche tranquila en medio del silencio. La fogata se alzaba con sus llamas entre la oscuridad y el grupo de chicos a su alrededor conversaba luego de un día de diversión.
Una de las conversaciones era sobre el partido de futbol que se jugó, otra era sobre las estrellas de moda, y otra iba en torno a cosas amorosas.
—¿Te gusta Max? —preguntó sorprendido Colin a su amiga que se ponía colorada.
—No me gusta —dijo ella.
—Entonces, ¿por qué te preocupa tanto?
—Es mi amigo.
—¿Segura? Hoy en el lago no parecían solo “amigos”.
—Somos amigos, nada más.
—El te iba a besar.
Sue lo miró. No, eso no iba a pasar. Era solo… un impulso. Él no la quería besar. Eso nunca pasaría.
—Yo no le gusto —dijo después.
Colin la miró, pero no dijo nada más sobre el tema. A unos metros estaba el chico de quién a hablaba y a su lado su ex “novia”.
—¿Y de qué tenemos que hablar? —le preguntó Max a Kath cuando se alejaron de los demás para conversar.
—Sobre nosotros. En todo el día no te acercaste a hablarme —dijo la chica un tanto nerviosa. Él estaba más serio de lo normal y realmente él era su primer amor. No sabía como actuar ni que decir, era inexperta en el tema. Pero debía hacerse la valiente y subió la mirada a sus ojos.
—Bueno, tú también pudiste acercarte a mí. Que yo sepa tienes piernas.
La rubia frunció el seño.
—¿Por qué estas enojado?
—No lo estoy —respondió tranquilamente.
—Desde la discusión en la mañana que estás raro.
—Deberías saber por qué.
—No lo sé y espero que sigas con el plan.
Max soltó una leve risa y miró la fogata.
—Creo que en la mañana dejé en claro que era lo que pensaba sobre esto.
Kath se había enojado. Era su oportunidad y él la estaba desechando. No quería terminar con él.
Siguió la mirada de Max y observó a Sue conversando con Colin, ambos se reían y en eso Sue cruza la mirada con Kath. La rubia quería vengarse. Le sonrió y tomó de la cara a Max y le dio un beso. Solo duró tres segundos en los que el moreno reaccionó. Algunos compañeros empezaron a molestarlos y entre esos Sue y Colin los observaba.
—Al parecer no te quedó claro que no quería tener nada contigo —dijo al chico enojado y los compañeros que escucharon se quedaron en silencio.
—En la mañana dijiste “talvez”, y sabes que igual te gustó —dijo pícara Kath.
Max buscó a Sue y la chica le dio una sonrisa triste cuando se volteaba a mirar el fuego.
—Siempre te gustaron mis besos. No puedes negarlo. Te encanta el juego de la seducción —le susurró Kath. Ella jugaba con el cierre del polerón del chico y lo miraba tratando de que cayera en sus redes.
—Recuerda que terminamos —dijo lo suficientemente fuerte como para que su amiga escuchara. Sujetó la mano de la rubia, con la que jugaba con su ropa y la detuvo.
—¡No me digas que ahora te gusta ella! —soltó Kath celosa. Podía ser rubia, pero no tonta y si él ya no estaba de su lado, ahora estaría en su contra y la primera cosa que planeaba hacer era hacerlo quedar mal—. ¡Entonces era cierto, tu solo juegas con las mujeres! Eres un mentiroso.
Lo miró haciéndose la victima. Su plan estaba funcionando ya que los de más cerca se voltearon a mirarlos y otros, tal vez, disimulaban no escuchar.
—No más que tú.
Se había volteado para irse, pero giró para terminar la situación.
—Sabes… lo que más lamento no fue el tiempo que gasté estando contigo, si no que creía que alguna vez fuiste su amiga. Si yo soy un mentiroso, no imagino como se te llamará a ti.
Y se fue. Nadie lo volvió a ver en toda la fogata. Y Kath se grabó en la mente un recordatorio.
“El tiene un pasado y lo que más podría dolerle es que todos lo sepan”.
Sue no cabía en felicidad esa noche. No sabía si era la cara que había puesto Kath cuando Max le dijo lo que pensaba o cuando iba a dormir y la escuchó con una amiga llorando sobre su vida sentimental. Se veía tan patética.

20 de junio de 2010

Predico un Alboroto 14

Nunca se preguntó si lo amaba, pero estaba escrito en su cara que le gustaba y nunca le había gustado nadie como él. Nadie que le hubiera hablado y Max siempre le buscaba algo para conversar y había sido muy cariñoso con ella y con todos en realidad. Por eso era su fama de mujeriego. Decían que en Medford iba a todas las fiestas, fumaba, tomaba y tenía sexo desde los trece años. Eran solo rumores, pero aún así le era imposible acordase de ellos cuando lo tenía cerca. Pero ahora no estaba cerca, estaba muy cerca y eso la hacía olvidarse de todo, con sus grandes ojos verdes y la sonrisa más hermosa del mundo. Se sentía como drogada cada vez que lo tenía tan cerca, esas ganas de tocar su pelo, de besar sus labios… No se había dando cuenta que su mano se había separado del soporte del muelle y había ido hasta el hombro de él y su otra mano había estado acariciando su pelo. Max miraba sus ojos e inconcientemente bajaba a sus labios.

“Solo un poco más cerca” Pensaba Sue. Y cuando estuvieron tan cerca como para rozarse...

—Es emocionante ver esta escena, pero creo que todavía debes terminar con alguien como para besar a otra chica, Max.

Sue se separó rápidamente, pero Max no se movió y miró frustrado a Colin que tenia una sonrisa inocente.

Las mejillas de Sue estaban ardiendo y las de Max también estaban más rosadas de lo común, pero aún así Max no la soltaba.

—Si quieres —comenzó a decir Colin para enmendar su interrupción— le puedo decir a Kath que terminaste con ella.

—Has lo que quieras —dijo Max suspirando y Colin se levantó guiñándole el ojo a su amiga y se fue.

Sue estaba nerviosa y no sabía que decir. Max la miraba tiernamente, pero no podía estar con él, se decía Sue.

—Tal vez deberíamos salir del agua.

—Talvez… —pero aún después de haber dicho eso, Max no se movió ningún centímetro.

—¿Qué pasa Max? —preguntó la chica. El seguía mirándola, aún con su mano en la cintura y la otra en el soporte del muelle.

—No, nada —Max hizo un movimiento de cabeza que le pareció lo más tierno que había visto a Sue. Ella lo miró con el ceño fruncido y el sonrió.

—Ven —dijo tomándola de la mano para ir a la orilla.

No se había dado cuenta de que el agua estaba tan helada hasta cuando salieron. La orilla estaba aún más callada que detrás del muelle. Se podía oír los gritos de los chicos que jugaban al futbol a lo lejos. Y Max aún la tenía tomada de la mano. Las mejillas de la chica se ruborizaron al darse cuenta y Max la soltó avergonzado.
¿Avergonzado?

—¿Me vas a contar que te pasa? —inquirió Sue mirando al piso mientras se estrujaba la ropa.

—No me pasa nada.

Max la miró con el seño fruncido. Sue se moría por escuchar que era lo que pensaba, pero su estado de ánimo bajó al pensar en que tal vez él no confiaba en ella.

—Ok.

Y no dijeron nada más cuando volvían a las cabañas a cambiarse ropa.

Predico un Alboroto 13

—Así que… ¿Qué le vas a decir a Kath o está todo terminado ya? —preguntó Sue cuando iban saliendo de la cabaña.

—Realmente, no tengo idea que decirle. Pero supongo que ya tiene que hacerse una idea por lo de la mañana.

—Ah, si, me dijeron que los escucharon discutiendo —Sue lo miró pero al chico parecía darle lo mismo—. Piensa algo rápido que allí viene.

Ambos miraron a la rubia acercarse a ellos. Iba con una mini falda blanca y un top rosado con unas sandalias y unos lentes, les sonreía y apenas llegó cerca se lanzó a los brazos de Max para abrazarlo y darle un beso —por lo que él corrió la cara— y luego saludó a Sue. La chica no se había dado cuenta de nada. Creía que todo seguía de acuerdo a su plan. Era demasiado inocente y confiaba fácilmente en la gente.
Siguieron en silencio caminando hacia donde se había reunido todo el grupo a la orilla del muelle. Indicaron cuales eran las cabañas de los hombres y cuales las de la mujeres y luego fueron todos a dejar sus maletas. Colin y Max se fueron corriendo antes que todos y eligieron la mejor habitación que en realidad tampoco era demasiado buena. Un camarote que, al parecer, era el único que no parecía caerse con el peso de una pluma. Mientras los otros se quejaban por sus camas. Algunas incluso se cayeron cuando dejaron sus mochilas. Colin y Max salieron después de un rato y anduvieron dando vueltas, mirando el lugar.
Kath se había ido con sus amigas y Sue se había quedado sola en un orilla del muelle con sus pies en el agua. Algunos de los chicos habían ido con ellos, pero la gran mayoría o estaba nadando y tirándoles agua o estaba jugando a la pelota en la cancha de futbol detrás de las cabañas.

Colin y Max se había ido al muelle pero no llevaban nada con ellos, solo el celular de Colin.

—¿Sabes?… acá no hay señal —dijo con su brazo al aire y moviéndolo en busca de señal.

—Estamos en medio del campo ¿Cómo esperas que haya señal en medio del campo?

—Un milagro, obra del espíritu santo ¿Tal vez? —se encogió de hombros, rendido.

—Esperemos eso.

—Oye, Max, supongo que ahora que tú y Kath terminaron hablarás con Sue.

—Supongo… y espero que ella lo sepa.

—¿Ella quién?

—Kath.

—¿Kath no sabe que terminaron? ¿Cómo es eso?

—A lo mejor, en realidad nunca comenzamos, por lo tanto nunca terminamos.

—¿Así que… Sue lo sabe?

—Hace un rato de lo dije y ya sabes por qué —Max le golpeó el hombro.

Colin se puso a reír.

—Soy bueno para juntar a la gente. Lo sé —Se hizo el importante mientras se ponía sus lentes.

Ellos seguían caminando hacia los chicos del lago. Max buscó a Sue entre el grupo que se reía, pero ella no estaba allí. Kath lo saludó y le lanzó un beso, pero Colin le pegó en el hombro antes de que respondiera.

—Ignórala.

Max la miró mientras las demás chicas se volteaban a mirarlo. Kath seguía saltando, pero Max la ignoró y miró hacia el lado y encontró a Sue sentada sola mirando a los chicos bañándose.

—¿Crees que Kath se enojaría si me fuera con Sue en vez de ella?

—Creo que la humillarías.

—¿Eso es bueno o malo?

Colin se encogió de hombros y sonrió. Ambos comenzaron a correr donde Sue y ella se volteó a mirarlos, preguntándose por qué iba con ella si nadie quería estar a su lado. Olvidó en todo lo que había estado pensando y se secó las lágrimas mientras les entregaba una sonrisa a sus amigos. Colin había bajado la velocidad, pero Max seguía corriendo y eso la preocupo.

—¡No, Max! ¡No quiero mojarme!

Pero ya fue tarde porque ambos estaban empapados y a un lado del muelle, saliendo de la vista de todos. Ella no era una experta nadando y le costó un poco salir a la superficie y Max la ayudó. Una de sus manos estaba aferrada a su cintura y la otra se movía como un pez veloz saliendo de las profundidades.

—Max, te odio —tosió con dificultad la morena, sujetándose de uno de los soportes del muelle.

—Sabes que eso no es verdad —le sonrió Max, demasiado cerca como para ser un amigo— Me amas.

Sue había abierto la boca para decir algo, pero la última frase la había tomando por sorpresa.

5 de mayo de 2010

spring in autumn: chapter twenty six

Habían pasado dos semanas más. No me atrevía a salir de la casa después de que un chico en la calle empezó a insultarme por la historia que estaba en la página Web. Ni si quiera lo conocía. Pero de igual modo me afectó y no quise salir más.

El día había estado hermoso y yo me había quedado en la terraza a mira al paisaje y la puesta de sol. Escuché la reja del patio trasero abrirse y luego vi la cabeza rubia de Mick correr hasta el árbol donde ambas compartimos miles de historias cuando niñas. Ella venía feliz, demasiado feliz. Fui hasta la esquina de la terraza y saqué de detrás de unas plantas una escalera que ocupaban en caso de emergencia, o cuando la puerta de adelante estaba cerrada y se quedaba alguien afuera. O en casos más excepcionales en que era tanta la emoción que no podía esperar a que le abrieran la puerta y entraba corriendo al patio a gritarle hacia el balcón.

—¡Adivina donde vamos hoy! —me gritó rebosante de alegría Mimi, mientras subía por la escalera de cuerdas.

—¿A dormir? —le pregunté. Hoy teníamos una pijamaza y teníamos programada ya dos películas y un CD de Lady Gaga esperando en la radio.

—No, mensa. Te tengo un increíble noticia —Mick sonrió y puso sus manos sobre mis hombros mirándome emocionada a los ojos—. Dougie me invitó a una fiesta a su casa… ¡Hoy! Y tú irás conmigo —Entró a la casa y atravesó el pequeño pasillo hacia mi habitación—. ¡Vamos! ¿Qué esperas? Tengo que decidir que ponerme —Se escuchó la mochila tocar el piso y luego la voz apagada de Mick mientras sacaba prendas de vestir.

¿Una fiesta? ¿En casa de Douglas, alias mejor amigo de Danny Jones? ¿Acaso estaba loca?

—Espera un segundo —le dije apoyada en el marco de mi puerta—. Yo no pienso ir a esa fiesta. Jones estará allí. ¡No puedo verlo!

—No estará —dijo Mick mientras tiraba su polera a la cama y corría a Javy de la puerta para cerrarla—. Tom me dijo que estaba enfermo.

—¿Desde cuando eres tan amiga de Tom? ¿Y Dougie invitándote a una fiesta? ¿Qué pasó esta semana que me perdí?

—Bueno, primero no has salido de tu casa. Segundo, resulta que mi madre y la de Tom se conocen porque ambas van al club literario. Y tercero, Tom fue a una de esas reuniones y yo no me quería aburrir y dimos unas vueltas y nos juntamos con Dougie. ¡La pasamos genial! Y Dougie me invitó a su fiesta y dijo que te invitara también.

—¿Se acuerda de mi?

—Claro, dice que le caíste súper bien. No tengo idea cuando se conocieron ustedes, pero eso me dijo.

—¿Se llama Dougie? —dije preguntándomelo más para mi misma. No recordaba su nombre, solo que él me apoyó ese día que enfrenté a Olivia… y terminé despedazada.

—Pff, en realidad de llama Douglas Lee Poynter.

La miré con el ceño fruncido. Era un psicópata, incluso ya se sabía su nombre completo.

—Tom me lo dijo —acotó mientras se ponía colorada—. Toma —Me tiró un vestido plateado, corto y con unos pequeños tirantes.

—¿Y esto?

—Lo pedí prestado, pero te quedará genial —dijo cuando se puso de pié y se estiraba su vestido azul metálico. Era hermoso. Sus zapatos eran unos tacos negros— ¿Y? —se dio una vuelta y dio una reverencia.

—Te ves hermosa —le sonreí—. Pero no entiendo por qué los vestidos.

—No vas a creer que es solo una fiesta así no más. Son los quince de Jazmine.

—¿Jazmine?

—La hermana de Douglas. Tiene nuestra edad. Y ponte luego el vestido.

—Solo son las —miré mi reloj—. Ocho.

—La fiesta empezó recién, tenemos que llegar como en una hora máximo.

—¿Por qué tan temprano?

—Tenemos que cantarle el feliz cumpleaños, después viene la fiesta. Tenemos que
llegar a cantarle. Así lo apreciará más.

La miré incrédula. Nunca había escuchado hablar de Jazmine. No la conocía y apenas conocía a su hermano y a Tom. Ni si quiera puedo decir que conozco a Danny, estaré rodeada de extraños en una fiesta donde probablemente todos conocen a Olivia.

—Nos vamos a divertir —me sonrió Mimi dándome su apoyo.

Luego de una media hora me encontraba mirándome al espejo. Tenía sombra de ojos negra y el pelo enrulado tomado en un elegante moño que dejaba uno que otro pelo suelto. Mi collar de la buena suerte, aunque en realidad no tanto. Es una cadena negra con un delfín que mi mamá me regalo y nunca me lo quito, supuestamente los delfines traen suerte. Pero no se si es por eso la suerte que me viene o solo… nací así, coincidencias tal vez que mi animal favorito sea ese… con la lechuza, pero eso es otro historia. Tenía mi brazalete con mi nombre en mi muñeca derecha y en la izquierda una pulsera plateada. El vestido era hermoso, pero prefería como se veía en la percha antes que en mí, incluso después que Mick me dijo que me quedaba hermoso. Los tacos me molestaban un poco, supongo que no estoy acostumbrada a unos zapatos tan delicados. Su pelo estaba enrulado suelto a los lados y traía un collar hermoso negro y unas pulseras plateadas. Su maquillaje tenía una sombra plateada y los labios rosados.

—Todavía no tengo idea como voy a bajar la escalera con estas cosas —dije levantando un pie y mostrándole los tacos.

—Te los sacas y te los pones luego.

Mick iba saliendo del cuarto cuando escuchó las pisadas subir por la escalera.

"Oh oh"



Como plus:
El vestido de Mick sería como este y el de Javy algo así.

4 de mayo de 2010

spring in autumn: chapter twenty five

La chica miró sus ojos y creyó perderse en el tiempo. Afirmó con la cabeza. Ambos caminaron por los pasillos hasta un lugar donde no había mucha gente. Danny seguía con su mano sobre la de ella, pero la chica no opuso resistencia.

No había gente a su alrededor. Danny miró su mano entrelazada con la de Javy, y sus mejillas subieron de color y las aparto con la cabeza abajo.

—¿Cómo está tu novia? —preguntó cínicamente Javy sonriéndole.

—Sabes que no es mi novia.

—Pero ella no lo sabe.

—¿Y que tiene? ¿Acaso estás celosa? —soltó derepente Danny. La chica lo miró unos segundos buscando algo que reflejaran sus ojos. Él estaba cansado. Cansado que siempre lo molestara. De que no entendiera por qué las cosas estaban así. Pero ella lo entendía, solo que no le gustaba y forma de expresarlo era así.

Danny suspiró el aire que había aguantado esperando la respuesta que nunca llegó.

—No se que hacer —susurró.

—Cobarde —le dijo Javy.

Danny la miró molesto. ¡Ella era imposible! Estaba bajando la barrera frente a ella, diciéndole lo que le pasaba, pero ella incluso así no podía ser amable.

—Dile la verdad —agregó la chica cruzándose de brazos haciéndolo sonar mucho más fácil de lo que era. Pero… ¿Era así de difícil?

—No puedo.

—¡Es tán fácil como suena! ¡Ya deja de ser tan orgulloso y acéptalo!

—No vine a hablar contigo de eso.

—Y yo no vine a hablar contigo, en todo caso —La morena se volteó para ir a la salida.

—Javy… —le dijo Danny haciendo que ella se girara a unos 3 metros de él—.

—Vamos, ve y díselo.

—¿Esa es la única forma de que no estés enojada conmigo?

—Esa es una forma de que me dé cuenta que no eres el chico que siempre pensé que eras…

Sus ojos podían expresar la desilusión que le causaba. Danny la miró y agachó la mirada. No iba a decirle la verdad y eso era lo único que tenía que saber. Olivia caminaba unos pasillos más lejos con Tom. Danny la miró. La miró queriéndole decir lo que en realidad pensaba, pero era demasiado cobarde para hacerlo. Javy dio la vuelta y se dirigió a la salida.

—¿Qué pasa? —le preguntó su amiga cuando se encontraron en la salida y Javy tenían los ojos llorosos.

—Jones es un idiota, eso pasa.

2 de mayo de 2010

spring in autumn: chapter twenty four

—¡Hey! A ustedes las conozco —dijo un muchacho rubio, de ojos marrones que miraba curiosamente a Javy y Mick. Habían ido al supermercado a buscar algo de helado y chocolate para ver una comedia sentadas en el sofá toda la noche, y el chico las detuvo cuando estaban por buscar el helado—. Tu eres Mick y tú Javy.

—Si, seguro, como ya todos me conocen —dijo Javy con cinismo y dando la vuelta a bajar al primer piso por el helado, pero Mick la detiene.

—¿De donde nos conoces? —preguntó curiosa la rubia.

—Doug me habló de ustedes. Bueno, en realidad, más de ti —dijo mirando a Mick que se sonrojaba levemente.

—Ah, Douglas —sonrió Mick y miró a su amiga que estaba con cara de pocos amigos y ya quería irse. La morena miró a lo lejos esperando que la chica se apurara, pero en vez de eso vio una cabeza rubia cerca de otra de pelo castaño.

“Oh, no”

—Mick, tengo que ir a buscar unos cojines para el cumpleaños de mi mamá.

—Pero el cumple de tu mamá… —no puedo terminar la frase cuando Javy le dio un codazo disimuladamente—. Ok, te espero a la salida.

Javy se fue corriendo y tratando de no ser vista. Una señora de edad la quedó mirando cuando casi choca con ella, pero solo se disculpó y se escondió detrás de unas latas de bebida y miró como Danny y Oliva se acercaban a su amiga y al chico rubio. Se saludaron y Danny, luego de unos minutos se puso a mirar a todos lados, probablemente, buscándola. Y unos ojos azules se posaron sobre ella, o eso pareció… ¿o no?

—Mierda —susurró Javy volteándose y doblando en uno de los pasillos, pero sin mirar chocó con un cuerpo y calló al piso.

—Aush —dijo el chico riendo y tendiéndole la mano para que se levantara. Javy lo miró y la aceptó.

—Yo te conozco —le dijo. Probablemente no era la mejor forma de presentarse pero la caída le afectó.

—Harry Judd, y tú eres Javiera Hernández. ¿O me equivoco?

—No, desgraciadamente no te equivocas —Miró el piso y se fijó que Harry se movió alejándose.

—¿Dónde vas?

—¿No te escapabas de Jones? Si te quedas aquí te va a encontrar.

Javy lo miró y luego sonrió. Bajaron a buscar el helado al primer piso conversando sobre la vida. Harry le contó que Danny no paraba de quejarse por ella desde que llegó del campo, que era la única que no había caído antes sus “encantos” y que
quería hacerle la vida imposible. Además de contarle sobre la banda y cosas así.

—Me tengo que ir. Espero que Jones se haya cansado de buscarte. Creo que quiere solucionar “cosas que quedaron inconclusas”.

—Chao —se despidieron. Javy iba a subir a buscar a Mick. En todo ese tiempo ya deberían haber terminado de conversar. Subió las escaleras pero al llegar donde estaban conversando, solo vio al rubio, Tom y a Olivia conversar acerca de unas corbatas. Se volteo para la salida donde dijo que esperaría a Mick, pero al bajar volvió a chocar.

—Lo siento, lo siento —se disculpo Javy antes de ver quien era. Pero se arrepintió cuando vio a Jones sonriendo—. No, no me disculpo por lo que sea que piensas, ni menos por chocar contigo, así que discúlpame pero tengo cosas que hacer —Y sin más siguió bajando las escaleras. Al llegar abajo se volteó, por curiosidad, a ver a Danny pero el chico se había acercado y estaba tan cerca que podía sentir su respiración.

—Por favor —insiste con los ojos brillantes.