Traducciones

Quiero aclarar que todas las traducciones aquí son hechas a partir de traducciones en inglés, yo no sé coreano, aparte de annyong~ y buing buing, y además no es un traducción literal si no que trato de adaptarla lo mejor posible al sentimiento de la canción para que así se entienda mejor su mensaje.

CUALQUIER CANCIÓN QUE BUSQUEN Y QUE NO LA TENGAN, LA PUEDEN PEDIR. HARÉ LO QUE PUEDA PARA SUBIRLA LO ANTES POSIBLE.

Más abajo puedes buscar las traducciones por grupo. Para algún cantante solista que se encuentre en algún grupo hay que buscar por el nombre del grupo y abajo de éste se encontrarán los integrantes de los que haya traducciones.

Para alguna canción en especial recomiendo usar la herramienta de buscar que está arriba de Bitto (Sí, antes era Jackson y sí, es el del icono xd).

SI QUIERES AYUDAR EN EL BLOG SOLO ESCRIBEME AL TUMBLR (jaavyh) O DEJA UN MENSAJE CON ALGÚN DATO PARA CONTACTARTE.

13 de febrero de 2013

Valentín Secreto (B.A.P Oneshot)

Supongamos que San Valentín es el viernes y no el jueves xD

Título: Valentín Secreto
Fandom: B.A.P
Tipo: Oneshot
Pareja: Himchan/Yongguk
Género: Romance
Clasificación: PG-13
Advertencias: -
Resumen: El día de San Valentín se acerca, pero Himchan sólo quiere olvidarlo intentando ignorar a su mejor amigo, de quién había estado enamorado desde que lo había conocido, que no deja pasar una oportunidad para molestarle o sacarle en cara alguna de las tantas chicas con las que salía, y aquello aumenta aún más, cuando una nota llega a sus manos y un personaje secreto decide confesarse revelando cosas que sólo los más cercanos a Himchan conocen. ¿Averiguará Himchan de quién se trata antes de que el último día de la semana llegue?


―¿Qué harás para San Valentín, Himchan? ―me preguntó Yongguk estirando su cuello de entre las toneladas de papeles que tenía en su pupitre para observarme.

Suspiré, eché todo a la mochila ―más bien lo tiré― y me puse de pie para salir de la sala. El día había estado nublado y sólo me daban ganas de llegar a casa y tirarme sobre el sofá a ver películas comiendo papas fritas o algo por el estilo hasta que entrada la noche mi madre llegara y me mandara a acostar. Parecía un panorama espectacular, pero Yongguk seguía insistiendo en que lo acompañara a la práctica de baseball para verlo lucirse, y en realidad, tampoco era como si me molestara tanto el verlo practicar algún deporte todo sudado.

―¡Hey! No me dejes hablando sólo ―me retó mientras calmaba su paso y me seguía por entre los pasillos hasta llegar a mi casillero.

―Lo siento, estoy cansado ―murmuré tomando algunos libros y volviendo a tirar todo a la mochila.

―¿Y qué harás? ―insistió apoyándose en el casillero de un lado.

―Nada, Yongguk, nada. No tengo nada que hacer, porque nadie está interesado en mí ―le aclaré poniéndome un poco molesto.


Escucharlo en voz alta me hacía sentir aún peor. Pues claro, Yongguk saldría con algunas de sus chicas y yo tendría que escucharlo por toda una semana hablar sobre cosas que verdaderamente no me gustaría enterarme.

―No seas así. Te apuesto que de todas formas te llegará algo el viernes ­―me trató de animar mi amigo, pero sólo lo empeoró y cerré con un golpe, tal vez demasiado fuerte, el casillero. Sus consejos me exasperaban, era imposible que los tomara seriamente.

Entonces un pequeño papel, un poco gastado y arrugado, calló al piso. Supongo que debía de haber estado dentro del casillero y al mover las cosas habrá caído. Me agaché ansioso y leí las palabras escritas en él.

"¿Te gustaría tener un Valentín Secreto?"

¿Perdón? Tal vez el papel no era para mí y se le calló a alguien en el pasillo...

Yongguk intentaba ver por sobre mi hombro, pero lo alejé con un empujón un poco alterado y él me miró molesto.

―Vale, si estás de este humor entonces me voy ―me dijo, pero no se mantuvo allí. Aún debía de estar clavado por la curiosidad por el papel que sostenía.

―Está bien... ―suspiré y Yongguk sonrió.

Un segundo después tenía el papel entre sus manos y lo leía a toda voz. Unas personas lo escucharon y se voltearon a vernos, entonces mi cara debía parecer un volcán y mi amigo reía a más no poder.

―No me digas que te inscribiste en esa cosa ―me dijo tirando de mi brazo y encaminándome a los vestidores en donde buscaría su buzo para la práctica. Aún después de todos estos años aún no podía evitar sentirme nervioso el verlo cambiarse de ropa, incluso después de que dije que me olvidaría de él.

―No lo hice ―mascullé, pero Yongguk no parecía escucharme y seguía inventando historias sobre quién sería mi tal "Valentín Secreto"… Que idiota.

En la escuela se acostumbraban a hacer este tipo de tonterías en fechas como estas. Un montón de chicos desesperados por tener pareja se anotaban en listas que se colgaban en los diarios murales de los pasillos y luego las parejas se hacían al azar. Les daban toda una semana para conocerse, pero claro... yo no me había inscrito y alguien estaba molestándome, ¿quién sería? ¿Yongguk espera ilusionarme sin darse cuenta otra vez? Porque no podía mentir. Me gustaba Yongguk. Aquel primer día de clases en que se puso de pie frente a toda la clase y se presentó, desde aquel momento, mi corazón se sacudió. Sí, suena cursi, pero no hay otra forma de describirlo.

―Tal vez es el conserje del tercer piso, ¿has visto las miradas que te da cuando vas a literatura? Es como si quisiera comerte, de seguro él quiere contigo ―se burló Yongguk a la vez que se cambiaba la camiseta.

―No es gracioso ―protesté cruzándome de hombros.

Yongguk era mi mejor amigo, pero a veces me preguntaba seriamente por qué lo seguía siendo. Su pasatiempo era molestarme cada vez que podía, tirarme papelitos en clases, robarme la comida a la hora del almuerzo o insinuarme con algún chico que se pasara por nuestro lado. Había sido así desde que nos habíamos conocido durante un trabajo en grupo hacía cuatro años y bueno, lo último desde que le dije que me gustaba Dae Hyun de la clase B para evitar que me preguntara por qué lo miraba tan insistentemente en clase de geografía mientras el profesor se ponía a dibujar mapas de quién sabe qué lugar del mundo.  En serio, ¿por qué seguía siendo mi mejor amigo? Ni yo lo entendía.

---

Me senté en las gradas mirando el campo, el ambiente estaba fresco, cerré mis ojos y me acosté, después de todo, no había nadie a mí alrededor y nadie molestaría mi descanso imaginándome la práctica mientras observaba el cielo y me obligaba a no mirar a Yongguk quitarse la camisa.

Supongo que me quedé dormido, porque cuando abrí los ojos Yongguk ya se había cambiado y me estaba clavando la mirada muy seriamente. Había veces que podía ser un poco raro también.

―¿Qué haces? ―me quejé poniéndome de pie y estirando mis brazos y piernas que estaban entumecidos.

―Esperaba que despertaras ―sonrió Yongguk y bajó las gradas a grandes saltos, mientras yo me tomaba mi tiempo tratando de desperezarme―. ¿Qué harás ahora? ¿Saldrás con tu Valentín Secreto?

―No es gracioso ―lo miré serio, pero este comenzó a reírse de todas formas― y no, ni si quiera sé quién es ¿lo recuerdas?

―Bueno, al parecer él está bastante interesado ―dijo apuntando hacia el mismo lugar en donde yo me había quedado dormido. Un pequeño papel, tal cual el anterior, estaba a un lado de donde debía haber estado mi cabeza.

"Kim Himchan, último año, alumno ordinario, te gusta el chocolate... ¿sabes quién soy?"

Bueno, eso sí era un poco raro. En primer año tuvimos que presentarnos frente a toda la clase y como soy un poco tímido para esta clase de cosas, dije la cosa más estúpida que pude haber dicho en medio de los nervios:

"Hola soy Kim Himchan y.... me gusta el chocolate"

Un mes tuve que soportar las risas de todos, y, en realidad, todavía me lo siguen recordando. Tal vez fue aquel momento el que decidió quién sería luego: un muchacho solitario que sólo tiene un amigo porque no soporta verle la cara a los demás de su clase. Yongguk fue el único que se me acercó a hablarme seriamente luego de eso, pero, como pueden ver, ahora no para de molestar con los que sea que encuentre a la vista.

―Al menos sabes que es de la clase ―dijo Yongguk abriendo la puerta de su casa y entrando en ella―.Nos vemos, Romeo.

A menos que el rumor se haya esparcido a las demás clases... ¡Hey, cómo que Romeo! ¡YONGGUK!

---

―¡Faltan sólo tres días y sabrás quién es tu enamorado! ―gritó Yongguk a la hora de almuerzo.

―Basta con eso, no me interesa saber quién es, sólo quiero que me deje en paz ―dije casi enterrando mi cabeza en la comida para evitar las miradas de los chicos de la mesa de al lado. Como odiaba que a Yongguk le gustara gritas las cosas a los cuatro vientos.

Me trataba de forzar a pensar que no me interesaba, pero en realidad me entraba la curiosidad en todo momento y no dejaba de pensar en quién podría ser en silencio.

―No seas amargado ―dijo él sentándose frente mío y comenzando a comer como endemoniado, ¿dónde había aprendido a comer? ¿En la selva?―. Le gustas a alguien, ¿no te hace sentir mejor?

―No.

Yongguk guardó silencio y cuando no aguanté la curiosidad, dirigí mi vista a él. Era extraño que dejara la conversación así como así, pero entonces lo entendí; estaba engullendo comida como un animal y su capacidad de hablar se había reducido a gruñir y escupir comida. ¿Cómo había llegado a gustarme tamaña bestia?

―¿No te dieron de comer en casa? ―pregunté fastidiado. Si no era por gritar se las arreglaba para llamar la atención de alguna otra forma, faltaba sólo el cartel fosforescente y toda la escuela ya tendría los ojos puestos sobre nosotros.

Entonces el apetito se me fue y me puse a repasar para la prueba que tendríamos en una hora, cosa que había hecho cada diez minutos en las últimas dos horas para dejar de pensar en el bendito “Valentín Secreto”, pero al dar vuelta la hoja un papel apareció ante mi vista e intenté ocultarlo de Yongguk, pero ya era demasiado tarde y él no demoraba en gritarlo una vez más.

―¿Qué te dice ahora?

Lo miré por el rabillo del ojo y rompí el papel echando los pedacitos a mi bolsillo. Aquel sicópata me estaba poniendo nervioso con sus mensajes extraños.

Yongguk hizo un puchero y lo ignoré, pero de mi cabeza no se borraría el mensaje que el papel decía, ni menos la tierna imagen del mayor en mi cabeza, mucho menos el increíblemente rápido cambio de parecer que tenía sobre Yongguk; hacía dos minutos pensaba que era un salvaje de la selva y ahora lo encontraba terriblemente tierno.

"Sólo tienes un amigo y vives en la zona sur de la ciudad, ¿aún no lo adivinas?"

Sicópata...

---

El examen había comenzado hacía media hora, pero al parecer Yongguk no se había enterado y seguía tirándome bolitas de papel cuando la profesora se volteaba. ¿Estaba loco o qué? ¡Nos reprobaría a ambos!

Su risa se escuchó ligera y lo miré un segundo para recibir en plena frente otro de sus papeles. Indignado me volteé a mi prueba y dejé de prestarle atención, o lo intentaba al menos. Toda la hora que siguió los papeles caían a mis pies, ¿cómo la profesora no se daba cuenta de que nevaban papeles en mi puesto? Ni modo, de todas formas nos salvamos, bueno, me salvé. Yongguk siempre se escapaba de los castigos. ¿Cómo? Ni idea.

Cuando el timbre sonó los lápices se dejaron sobre la mesa y las hojas fueron hacia delante. Yongguk me pegó el hombro al salir, apuntó el piso y ¿quién lo imaginaría? ¡Otro papel! Un momento, ¿Yongguk había visto quién lo tiró?

"No te gusta que te molesten, pero de todas formas soportas las bromas de tu mejor amigo, ¿sigo?”

---

La tarde se puso nublada y la temperatura se mantuvo baja. Mis lentes se empañaron cuando me serví un tazón se leche y me dispuse a sentarme y relajarme en el sofá de la sala, pero el timbre sonó justo en ese momento y me imaginé de inmediato quién era.

―¿Qué quieres? ―pregunté malhumorado al muchacho frente a mí.

Luego de que todos habían salido de la sala, la profesora por fin se había dado cuenta del desastre que había ocurrido en mi banco y aparte de mandarme a hacer el aseo de toda la sala, además de limpiar las mesas, también me había mandado tarea extra.

Recién había terminado todo y planeaba tomarme un merecido descanso, pero el señor culpable de todo quería que le diera asilo diciendo alguna excusa inventada en cinco segundos mientras esperaba que abriera la puerta.

―Me aburro en casa, mis padres salieron y mi hermano se fue donde un amigo a dormir ―explicó Yongguk y pasó por mi lado directo a la cocina.

Mentira, se había peleado con alguien en la casa y como siempre: escapaba a mi casa. Después de un tiempo había dejado de cuestionar las extrañas explicaciones que me daba cuenta lo descubrí sin buscarlo si quiera. Entonces ahora sólo dejaba que entrara a mi sala sin pedir la verdad. Yongguk sabía que yo lo sabía, pero ninguno de los dos lo habíamos hablado. Era un acuerdo en silencio el que habíamos creado.

Estuve unos segundos en el mismo lugar aun sosteniendo la puerta intentando calmar mi humor y no echarlo a patadas de la casa. Dios… Yongguk era un inoportuno y además descarado. ¿No se escapaba de la realidad más rápido con alguna de sus noviecitas?

Últimamente me estresaba todo lo que tuviera que ver con él. El semestre se estaba acabando y los exámenes ya de por sí me tenían nervioso, ahora se sumaban los mensajes de mi acosador y cuando quiero relajarme un rato a mi querido amigo se le ocurre venir a pasar toda la tarde luego de haberme hecho pagar por algo que el mismo había hecho, y probablemente también pasaría la noche en mi casa sin siquiera preguntar ni menos dejarme prepararme mentalmente para convencerme de que ya no me gustaba porque él había dejado en claro con sus miles de novias que no gustaba de mí.

Sí, claro Himchan, sigue intentándolo sin éxito, algún día te aburrirás y tendrás que afrontarlo… o al menos descargarte.

Normalmente me haría sentir bien su compañía, pero en aquellos momentos no quería ni ver su cara, menos el tener que soportar su presencia. Sólo quería estrangularlo en mi mente, lenta y dolorosamente.

―¿Y? ―preguntó sentando en el sofá en donde yo pensaba pasar mi aburrida tarde― ¿Recibiste otro mensaje?

Lo miré he intenté respirar tranquilamente.

―¿Qué te importa? ―no puede.

Atravesé la habitación y tomé algunos cojines de los sillones individuales y los lancé al piso para acostarme allí. Yongguk no tardó en ayudarme, cuando ya estaba en el piso, tirándome otro cojín en la cabeza. Esta vez ni si quiera le hice caso, pero mis puños se cerraron tratando de controlar mi rabia.

―¿Andas en tu periodo? ―se burló, pero yo seguía sin tomarlo en cuenta―. Vamos, Himchannie ―insistió, pero no obtuvo respuesta―. ¿Por qué estás molesto conmigo?

Porque odia esta fecha y odio tu felicidad estos días. No, te odio a ti y tu estúpida y perfecta cara con puchero.

En realidad me mantuve callado con la mirada fija en la televisión esperando que de una vez dejara las preguntas a un lado y se callara, de esa forma sería como si no estuviéramos en el mismo cuarto y como si no existiera.

Sentí los brazos de Yongguk rodear mis hombros y su voz la escuché muy pegada a mi oído izquierdo. De cierta forma, un extraño escalofrío recorrió mi cuerpo al sentir su respiración y la mía propia se alteró, sin mencionar que mi corazón parecía querer salírseme por la garganta.

―Perdón ―murmuró y apoyó su cabeza en mi hombro.

―¿Por qué lo dices? ―pregunté forzándome a mí mismo a sonar tranquilo.

―No lo sé, pero si de alguna forma sirve que me disculpe, entonces lo siento ―su voz se apagó de pronto.

Algo que pocas veces vi en Yongguk era aquella; el que dejara de molestar en algún momento y se disculpara por cualquiera tontería que hubiera cometido. Incluso si él no llegaba a entender qué era lo que me sucedía, aquellas palabras me podía hacerlo olvidar todo, incluso el hecho de que no éramos pareja y no podía voltear a devorarle los labios.

―¿Qué haces? ―preguntó divertido al ver que me acercaba a su rostro.

―Yo… Yo sólo… ―babulceé, entonces él me abrazó fuertemente.

―Lo sé… Sé que soy el mejor amigo que nunca imaginaste tener ―dijo acariciando mi espalda y torpemente le respondí de la misma forma.

―Sí… Claro, eso… Eso mismo ―murmuré intentando ocultar mi sonrojado rostro en su hombro.

Entonces Yongguk me soltó bruscamente y se volvió a adueñar del sofá tomando el mando del televisor y poniendo baseball mientras gritaba como en película de terror cuando se sabe que a la protagonista la mataran y ella sigue ignorando tus advertencias y se dirige a una brutal muerte.

Era un animal, pero no podía evitar quererlo de todas formas.

---

“Te quiero y creo que tú también me quieres, pero aún no te atreves a aceptarlo”

“Te cruzas en mi camino todos los días”

“Sueles ir a comer a la cafetería, te gustan las galletas que allí preparan”

“Una vez te escapaste de casa… y volviste a las dos horas”

“Pienso que a veces lo has descubierto y entonces me doy cuenta de que estás muy perdido”

“No, no soy Dae Hyun de la clase B. ¡Por dios! ¡Ni me parezco!”

“Estás tan cerca y a la vez tan lejos”

―Me rindo, no tengo idea de quién podría ser ―exasperé el jueves en la noche mientras terminaba la tarea que habían mandado aquel día en el piso del cuarto de Yongguk. Este aún estaba absorto en la computadora y poco me hablaba, se limitaba a asentir y decir “Ajá” perdidamente.

―Al menos no es Dae Hyun ―rió entonces el mayor, pero con un tono de voz extraño en su voz―.

―Ja ja ―reí sarcásticamente y lo miré frustrado.

―Ese chico no me agrada.

―Sólo porque se le calló la botella de agua encima de ti hace dos años.

―¡No se le cayó! ¡Me la tiró encima! ―dijo Yongguk mirándome con los ojos bien abiertos―. Además también me cae mal por otras cosas… Sólo no puede agradarme, ¿está bien?

Siempre que quería que le creyera hacía lo mismo, pero yo sólo negué con la cabeza dejando ver una sonrisa. Según Yongguk, todo el mundo lo odiaba, pero Dae Hyun en realidad era un chico bastante tranquilo y no lo había hecho apropósito, me constaba. Yo había visto toda la escena ese día, al chico sólo se le había caído el refresco cuando Yongguk intentó molestar con él, entonces las cosas no salieron como él lo había planeado. En realidad, las cosas nunca salen como él las prepara.

―Lo que digas ―murmuré volviendo mi atención a los papelitos revueltos entre las hojas de mi cuaderno―. Es un sicópata, no me interesa.

―Tal vez sí quieres conocerlo ―dijo Yongguk volviendo la vista a la pantalla frente de él―.

―Hablo en serio.

―Yo también, Himchan ―y sonrió...

---

Por mucho que me dijera que no me importaba, no podía negarlo. Todo el viernes estuve mirando hacia todos lados por alguna reacción extraña, pero a aparte de ver parejas tomadas de la mano y todas melosas, no había nada más. Ni si quiera él tonto de mi amigo apareció en todo el día.

Cuando abrí mi casillero, esperé que hubiera algo dentro, aparte de los cuadernos, obvio, pero nada. En la hora de almuerzo Yongguk apareció sonriendo, pero ni si quiera preguntó por el tema. Quise engañarme diciendo que en realidad no quería que me preguntara, pero a decir verdad, sí que lo quería.

Quería conocer a mi tal “Valentín Secreto”, pero también me ponía nervioso e incómodo. ¿Cómo alguien podía saber tanto de mí sin parecer un sicópata? Sólo mi mejor amigo sabía esas cosas sobre, quizás el mismo Yongguk estaba tramando algo con alguien para ponerme paranoico aquel día y había caído en la trama. Diablos, ahora se burlaría otro año completo por esto… Tenía que haberlo pensando en el primer momento. Ahora era casi seguro que él se estaba riendo de mí, pero algo raro había en todo. Si hubiera sido alguna broma de Yongguk ya la habría terminado, era demasiado impaciente como para aguantarse hasta que las clases terminaran.

―Hay partido a la tarde ―me informó Yongguk cuando nos íbamos a casa.

Al final, ni si quiera había rastro de mi sicópata… ¿Mi sicópata? ¿Desde cuándo era mío? Demonios, Himchan, deja de pensar en él.

―Te paso a buscar a las cinco ―dijo Yongguk despidiéndose una vez llegamos a su calle y partió corriendo a su casa.

Cuando hube llegado a la mía lo único que hice fue caer como saco de papas sobre mi cama y quedarme en estado vegetal por horas hasta que el timbre sonó y supuse que era Yongguk, por lo tanto ya eran las cinco.

---

―Yongguk, ¿desde cuándo los partidos son de a uno? ―pregunté cuando llegamos a la cancha y no había absolutamente nadie.

Ya me había parecido raro que no estuviera con el uniforme, pero me dijo que se cambiaría una vez llegara. Ahora que estábamos allí las cosas se volvieron aún más extrañas.

―¿Qué tramas? ―pregunté sospechosamente volteándome a mirarlo, pero él ya no estaba allí, en cambio subías las gradas hasta lo más alto.

Me apresuré a llegar a su lado con el corazón latiéndome a mil por hora y este comenzó a reír mirándome.

Claro, me dirigía a la boca del lobo. Iba directo a la trama, pero sólo pude percatarme de ello mientras seguía subiendo cada escalón cada vez más rápido, entonces entendí que a pesar de que se burlaba de mí, me gustaba, me gustaba su broma y me gustaba que me conociera, que aún recordara las cosas que me gustaban.

―¿Qué sucede? ―preguntó mirándome divertido.

Supongo que mi expresión de perplejidad debía de ser de lo más cómica para que él tuviera aquella reacción o tal vez, era absolutamente normal y Yongguk estaba loco…

En aquel momento era en donde debía revelar la broma, saldría la cámara de quién sabe qué lugar y se comenzaría a reír de mi… pero no lo hacía. Entonces, ¿era que estuvo ayudando a mi sicópata en todo este plan? ¡Yongguk me las pagarás!

―¡Tú lo conoces! ¡Tú sabes quién es! ¿Por qué no me dijiste? ―pregunté emocionado y no debía estarlo…

―Ah… ―suspiró Yongguk y luego se agarró la cabeza entre las manos―. Eres tan despistado, Himchan.

Él rió un poco y luego su vista subió hasta mis ojos. La sonrisa aún no se iba de sus labios cuando se comenzó a acercar a mí y de pronto…

―¿Por qué actúas tan raro? ―pregunté mirándolo perplejo. ¿Qué diablos estaba haciendo? ¿Se había enterado que me gustaba y la broma era que ahora yo me declarara?

―Eres idiota, Himchan ―y la sonrisa se difuminó en sus labios.

La distancia se hizo más grande entre los dos y de pronto me estiró la mano, la tomé aun perdido, entonces me atrajo hacia él y su otra mano me sostuvo de la mejilla.

―¿Entiendes lo que te quiero decir?

Yongguk estás loco, y entre locos se entienden. No, no te comprendo, eres sólo tú el demente aquí, no me unas a tu club.

―Yongguk no planeo seguir tú broma.

―Sh… ―dijo dando un paso hacia atrás y riendo.

Apretó con fuerza mi mano y cuando se alejó pude darme cuenta que había un pequeño papel en la palma. Entonces se volteó y se marchó bajando las gradas.

“Soy Yongguk, tu estúpido, animal, demente, y desquiciado mejor amigo y no, esta no es una de mis bromas, Himchan. En serio me gustas, y siempre me gustaste, pero soy un poco idiota y sólo buscaba ponerte celoso, pero ¿quién lo diría? Al parecer eres más lento que yo en este tipo de cosas, ¿tan increíble es creer que tu mejor amigo en realidad está enamorado de ti? Sé que te gusto, ¿me aceptarás ahora? ¿Tengo que rogarte también?”

Si aquello lo hubiera leído hacía un mes mi reacción habría sido la de correr por mi vida. Si hubiera sido hace algunos días le diría que dejara de bromear, pero en aquel momento… Apreté el papel con fuerza y lo busqué con la mirada. Su vista chocó con la mía y entonces volvió a sonreír. Yo también lo hice.

Así que… era él después de todo y no era una broma… ¿Quién lo hubiera imaginado? Está claro que yo no, al menos.

Yongguk, mi molesto mejor amigo, quién no me dejaba tranquilo ni por un segundo, quién cuando quería estar solo era el primero el llegar a mi casa y no irse por días, quién podría hacerme una montaña de bolas de papel sobre la cabeza, pero yo aún seguiría  hablándole. Ahora entendía el por qué seguía siendo mi amigo, porque después de todo siempre me sacaba una sonrisa y en realidad no me importaba si nunca se fijaba en mí, porque yo sólo quería estar a su lado y compartir un momento con él, aunque sea el sentir su presencia.

―Si quieres que te diga la verdad… Ahora me asustas ―dije llegando a su lado y sonriendo.

―¿Por qué?

Tomé sus manos entre las mías y sus labios se sintieron suaves y dulces, sabían mejor de lo que lo hubiera imaginado en mis sueños más locos. Yongguk pareció sorprendido por un segundo, pero luego correspondió un poco tímido, ¿dónde se había ido el antiguo Yongguk?

―Porque eres un sicópata ―reí y él también lo hiso―.

―Tengo algo que preguntarte antes ―dijo poniéndose serio.

―Pregunta.

―¿En serio te gusta Dae Hyun?

No pude evitar ponerme a reír como desquiciado y él sólo me miró sin entender.

―No, no me gusta Dae Hyun ni nunca me ha gustado en realidad ―le aclaré y este suspiró con una sonrisa―.

―Qué bueno porque aún no me agrada.

―Babo~ ―reí y tomé su mano entrelazando nuestros dedos y dimos cientos de vueltas por la cancha hasta que la noche calló y lo obligué a que me fuera a dejar a mi casa.

Nunca, en todo el tiempo que nos conocíamos, lo había hecho, pero aquel día ni si quiera quería marcharse cuando hubimos llegado.

―No tengo flores que darte para San Valentín, por que... bueno... es un poco raro que un hombre le regale a otro hombre flores ―sonrió un poco avergonzado Yongguk y yo evite suspirar como un tonto―, y los chocolates me los comí antes de verte... ―lo miré mal, pero luego solté un risa, aquello eran tan Yongguk que no me sorprendía para nada, en realidad era cómico―, pero tengo algo mejor que darte.

Entonces sus manos tomaron mi rostro, como acto reflejo cerré mis ojos esperando un beso que nunca llegó. Los abrí y Yongguk me sonreía, parecía un bendito baboso, pero era mí baboso.

―¿Tengo monos en la cara o qué esperas? Bésame de una vez ―le ordené divertido y él no tardó en responder.

Atrapó mi labio inferior con tal pasión que sentí mis rodillas temblar y me sujeté a su torso atrayendolo aún más a mí. Sus manos desordenaban mi pelo y sus labios chocaban con los míos, entonces el aire se me fue y tuve que detenerlo antes de muriera por asfixia, porque al parece él no recordaba ni lo que era respirar.

―Sabes, tenemos toda la noche... y el fin de semana ―sonreí juguetonamente.

Entonces le dí un casto beso en los labios antes de correr a las seguras paredes de mi hogar y cerrar la puerta dejándolo como piedra por más de un minuto en medio de la vereda, después de había esperado cuatro años por aquello... podía esperar más y aprovechar de divertirme en el proceso.

4 comentarios:

Annis Torres dijo...

Hola ^n^!
Wow...

Me Encantó!!!!!!!!!!

I Luv YongChan/BangHim!!!!!!!!!!!

OGM, estuvo genial, con una narrativa sencilla y divertida, nada aburrida, capta la atención del lector.

No tiene tantas pretensiones, conocí a un BBang diferente y me emocionó cada comportamiento, cada gesto y cada línea que decía... realmente me conquistó.

Channie, Channie... tan despistado y atolondrado. jejejeje

Toda una delicia, o tal vez a mi me encantó porque adoro a la pareja... sin embargo no todos los fics de ellos son de mi agrado.

Este One-shot me atrapó y me hizo sonreír todo el tiempo, así como logró arrancarme carcajadas.... ^^

Muchas, muchas, muchas gracias!!!

Por favor continúa escribiendo.

Cuidate mucho!

Nos Leemos.

Ja Né!
^¬^v.

Milly dijo...

Me mató Yongguk!!!>.< Me lo imaginaba perfectamente ^^ Y Himchan tan monoso xDD Muero por saber que harán en su casa... Todo el fin de semana.
Pero un One-shot super dulce ^^ Gracias

Nicole dijo...

Era tramPa no trama cierto? xD
Aww si son tan dsdhsdgsh.
Seré la única idiota que puede reírse mil veces de lo mismo? xD
Por fin lo leí con el final nuevo aunque no recuerdo el final viejo...
En las vacaciones deberías haber escrito otro Banghim para alimentar mi adicción u.u

Nicole dijo...

Como si no fuera a querer... te lo recordare cada vez que te ves y te mandare aun rincón a hacerlo si es que nos juntamos porque significa que tienes tiempo libre y es como vacaciones :)